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El cibercrimen organizado, ya funciona como una empresa: cómo operan los nuevos carteles digitales

Equipo Editorial IT2COM
27 ago
15 min de lectura
Cibercrimen organizado y evolución del ransomware empresarial
El ransomware ha evolucionado hacia modelos más organizados en los que diferentes actores pueden compartir infraestructura, herramientas y procesos. Esta profesionalización permite que determinados ataques se reproduzcan y escalen con mayor facilidad.

Durante años, el ransomware fue presentado como el trabajo de grupos de ciberdelincuentes que desarrollaban un malware, buscaban una víctima y exigían dinero a cambio de devolver el acceso a sus sistemas o no publicar la información robada.

Ese modelo ha cambiado.


El cibercrimen se ha vuelto más organizado, especializado y escalable. Algunas organizaciones criminales ya no se limitan a desarrollar herramientas maliciosas: construyen plataformas completas para que otros delincuentes puedan lanzar ataques, proporcionando infraestructura, paneles de administración, herramientas de extorsión e incluso soporte técnico.


El resultado es una evolución preocupante: ya no es necesario contar con grandes conocimientos técnicos para participar en determinadas operaciones de ransomware.

El análisis realizado por ESET Latinoamérica sobre el grupo DragonForce muestra cómo este modelo puede funcionar de manera similar a una plataforma de servicios. Los afiliados pueden utilizar infraestructura y herramientas desarrolladas por otros actores, mientras conservan su propia identidad frente a las víctimas.


Para las empresas, esto significa que el riesgo no depende únicamente de enfrentarse a un grupo criminal específico.


El verdadero desafío es una estructura que permite replicar, distribuir y escalar los ataques con mayor facilidad.

Y cuando un ataque de ransomware consigue interrumpir sistemas, robar información o paralizar operaciones, sus consecuencias pueden ir mucho más allá de los equipos informáticos.


Pueden afectar la continuidad del negocio, los ingresos, la confianza de los clientes y la reputación de la organización.


Puntos clave

El ransomware está evolucionando desde ataques individuales hacia modelos criminales más estructurados y escalables.

En este artículo conocerás:

  • Qué es el ransomware y cómo puede afectar a una empresa.

  • Cómo evolucionó el modelo de operación de grupos como DragonForce.

  • Qué significa Ransomware-as-a-Service (RaaS).

  • Por qué algunos grupos criminales funcionan como plataformas para otros atacantes.

  • Cómo la infraestructura compartida facilita la expansión de los ataques.

  • Por qué este modelo dificulta identificar a los responsables.

  • Qué riesgos representa para empresas de diferentes tamaños.

  • Por qué la prevención debe combinar tecnología, procesos y capacitación.

  • Qué papel tienen la detección, respuesta y recuperación ante un incidente.



¿Qué es el ransomware y por qué sigue siendo una amenaza para las empresas?

El ransomware es un tipo de malware utilizado para bloquear el acceso a sistemas o información y exigir un pago a cambio de una supuesta recuperación. En muchos ataques actuales, además del cifrado de archivos, los delincuentes también roban información y amenazan con publicarla.


Esto cambia considerablemente el impacto para una organización.

Una empresa puede enfrentarse simultáneamente a:

  • interrupción de sus operaciones;

  • pérdida temporal del acceso a sistemas;

  • exposición de información confidencial;

  • presión de clientes y proveedores;

  • costos de recuperación;

  • posibles consecuencias legales o regulatorias;

  • daño reputacional.


Por eso, el ransomware no debería analizarse únicamente como un problema de computadoras infectadas.

Es un riesgo para la continuidad del negocio.


Una empresa puede tener sus equipos funcionando físicamente y, aun así, encontrarse prácticamente paralizada si sus sistemas, archivos o aplicaciones críticas dejan de estar disponibles.


Ransomware de doble extorsión

La evolución de las técnicas de extorsión ha hecho que algunos ataques combinen dos amenazas:

“Te quitamos el acceso a tus datos”

y

“Si no pagas, publicaremos la información que hemos robado”.


Esta combinación aumenta la presión sobre la víctima porque incluso una organización que cuenta con copias de seguridad puede seguir enfrentando el riesgo de exposición de información.

Por ello, la estrategia de protección debe considerar no solamente la recuperación de los sistemas, sino también la prevención del acceso no autorizado y la protección de los datos.


Del ciberdelincuente individual al cibercrimen organizado

La imagen tradicional del ciberdelincuente trabajando de manera aislada ya no representa completamente la realidad de las amenazas actuales.


El ecosistema criminal puede dividirse en diferentes especialidades.

Algunos actores desarrollan herramientas.

Otros buscan vulnerabilidades.

Otros obtienen accesos a organizaciones.

Otros se encargan de negociar con las víctimas.

Y otros pueden proporcionar infraestructura para almacenar o publicar información robada.


Esta especialización permite que diferentes participantes contribuyan a una misma operación sin necesariamente tener que desarrollar todas las capacidades desde cero.


Es una lógica similar a la de una cadena de servicios:

Desarrollo tecnológico → acceso → ataque → extracción de información → extorsión → negociación


El resultado es un modelo más eficiente para los atacantes y, al mismo tiempo, más complejo para quienes intentan detenerlos.


La especialización reduce la barrera de entrada

Uno de los cambios más importantes es que una persona con conocimientos técnicos limitados puede intentar incorporarse a determinadas operaciones criminales utilizando herramientas desarrolladas por terceros.


Esto no significa que cualquier persona pueda ejecutar un ataque sofisticado simplemente con unos clics.

Significa que la infraestructura y el conocimiento necesarios pueden estar cada vez más disponibles dentro del propio ecosistema criminal.

Ese cambio aumenta el número potencial de actores capaces de participar en ataques y permite que las organizaciones criminales se concentren en diferentes etapas del proceso.


Ecosistema descentralizado de ransomware y amenazas empresariales
La utilización de infraestructura compartida puede permitir que diferentes actores participen en operaciones de ransomware sin depender de una única identidad criminal. Esta estructura dificulta la atribución y facilita que las amenazas puedan adaptarse y escalar.

DragonForce: cuando el ransomware se convierte en una plataforma

El caso de DragonForce, analizado por ESET Latinoamérica, permite observar esta evolución con mayor claridad.

Según el análisis de ESET, DragonForce apareció a finales de 2023 y posteriormente evolucionó hacia un modelo en el que ofrece infraestructura y herramientas a otros grupos.

Los registros públicos citados por ESET atribuyen al grupo aproximadamente 600 víctimas en más de 60 países, lo que demuestra la dimensión internacional que puede alcanzar este tipo de operación.


Durante 2025, DragonForce comenzó a presentarse como un “cartel”, una denominación que refleja la intención de mostrar una estructura más amplia que la de un único grupo de ransomware.


La característica especialmente relevante para las empresas no es solamente el número de víctimas.

Es el modelo.

En lugar de depender exclusivamente de sus propios ataques, una plataforma de este tipo puede proporcionar recursos para que otros actores desarrollen operaciones utilizando infraestructura compartida.


¿Qué es Ransomware-as-a-Service?

El concepto Ransomware-as-a-Service (RaaS) describe un modelo en el que determinados grupos criminales proporcionan herramientas, infraestructura o servicios relacionados con ransomware a otros participantes.


El objetivo es similar al de otros modelos “as-a-service” que existen en el mundo tecnológico legítimo, pero aplicado al delito.


El grupo que desarrolla y mantiene la plataforma puede encargarse de determinados componentes tecnológicos.

Los afiliados, por su parte, pueden concentrarse en conseguir acceso a organizaciones y ejecutar operaciones.


En términos conceptuales:

Proveedor criminal

→ desarrolla y mantiene infraestructura y herramientas

Afiliado

→ utiliza esos recursos para realizar ataques

Víctima

→ enfrenta la interrupción, robo de información y extorsión

Este modelo permite distribuir responsabilidades y potencialmente aumentar la cantidad de ataques que pueden realizarse.


Modelo Ransomware-as-a-Service y riesgo para empresas
El modelo Ransomware-as-a-Service permite que determinados grupos proporcionen infraestructura y herramientas a otros actores, reduciendo la necesidad de que cada atacante desarrolle por separado todos los componentes necesarios para una operación.

¿Por qué el modelo RaaS preocupa a las empresas?

Porque cambia la escala del problema.

Si una sola organización criminal desarrolla un ransomware, su capacidad de ataque depende en buena medida de sus propios recursos.


Pero si esa organización ofrece infraestructura a múltiples afiliados, la misma plataforma puede utilizarse en operaciones contra diferentes víctimas.

Es una diferencia fundamental.


La amenaza deja de depender exclusivamente de un grupo y comienza a funcionar como un ecosistema.


Este riesgo no afecta únicamente a grandes corporaciones. Como explicamos en nuestro análisis sobre el impacto de los incidentes digitales en las pymes, las empresas pequeñas y medianas también necesitan prepararse para amenazas que pueden interrumpir su operación.


Una “marca blanca” para delincuentes

Uno de los elementos más llamativos del modelo analizado por ESET es que la infraestructura criminal puede utilizarse bajo diferentes identidades.

En términos sencillos, un grupo puede aprovechar determinadas herramientas y servicios proporcionados por una plataforma criminal sin necesariamente utilizar el mismo nombre frente a la víctima.


Esto se parece conceptualmente a un modelo de marca blanca: una infraestructura desarrollada por un actor puede terminar siendo utilizada por diferentes grupos.

Para una empresa afectada, esto genera un problema importante.


El nombre que aparece durante una extorsión no necesariamente permite conocer quién está detrás de toda la infraestructura utilizada en el ataque.

Por eso, identificar al atacante puede ser considerablemente más complejo que simplemente reconocer el nombre de una banda de ransomware.


¿Qué cambia para las empresas?


La organización no debería construir su estrategia de seguridad pensando:

“¿Cómo nos protegemos de DragonForce?”

La pregunta debería ser:

“¿Cómo nos protegemos frente a ransomware y otras amenazas capaces de utilizar diferentes infraestructuras y actores?”

Esta diferencia es fundamental.

Los nombres de los grupos pueden cambiar.

Las infraestructuras pueden reutilizarse.

Los afiliados pueden desaparecer y aparecer nuevamente bajo otra identidad.

Pero las necesidades de protección de la empresa permanecen.


Una plataforma criminal puede ofrecer mucho más que malware

Según el análisis de ESET, el modelo asociado a DragonForce incorpora diferentes elementos destinados a facilitar la operación de sus afiliados.


Entre ellos aparecen:

Infraestructura preparada

Los atacantes pueden utilizar infraestructura desarrollada previamente, en lugar de tener que construir todos los componentes tecnológicos por su cuenta.

Paneles de administración

Las plataformas criminales pueden centralizar determinadas funciones relacionadas con la gestión de víctimas y operaciones.

Sitios de filtración

La información robada puede utilizarse como herramienta de presión mediante amenazas de publicación.

Soporte

El modelo puede incluir asistencia para quienes utilizan la infraestructura, reduciendo la necesidad de que cada participante tenga conocimientos técnicos avanzados.

Herramientas de extorsión

La presión sobre la víctima puede incorporar información sobre los datos obtenidos, contactos relevantes dentro de la organización y posibles consecuencias derivadas de la exposición de información.

Desde la perspectiva de una empresa, el aspecto más preocupante no es cada herramienta individual.

Es la integración de todas ellas dentro de un mismo modelo criminal.


El ransomware también se profesionaliza en la negociación

El ransomware moderno no siempre termina cuando una organización pierde acceso a sus sistemas.


En determinados casos, el ataque continúa mediante una fase de presión y negociación.

Los delincuentes pueden intentar comunicarse con la empresa, establecer plazos y utilizar la información robada para aumentar la presión.


Esto transforma el incidente en una situación que puede involucrar simultáneamente a:

  • Tecnología.

  • Dirección.

  • Legal.

  • Finanzas.

  • Comunicaciones.

  • Recursos humanos.

  • Clientes.

  • Proveedores.


Por eso, la respuesta ante ransomware no debería quedar exclusivamente en manos del departamento de TI.


Cuando la información comprometida es sensible o la operación está interrumpida, la gestión del incidente se convierte en una decisión empresarial.


¿Por qué este modelo dificulta identificar a los responsables?

El modelo de plataforma introduce una capa adicional de complejidad.

Una misma infraestructura puede estar relacionada con diferentes operaciones y distintos nombres de grupos.


Esto significa que investigar un incidente requiere analizar mucho más que la identidad utilizada durante la extorsión.


Los equipos especializados pueden necesitar estudiar indicadores técnicos, infraestructura, patrones de comportamiento y conexiones entre diferentes incidentes.


Para las empresas, la conclusión práctica es sencilla:

No conviene basar la protección en conocer previamente el nombre del atacante.

Una estrategia eficaz debe ser capaz de detectar comportamientos sospechosos independientemente de quién esté detrás.


El verdadero problema: la capacidad de escalar

Aquí está probablemente la parte más importante del análisis.


Un modelo criminal basado en plataformas permite separar el desarrollo tecnológico de la ejecución de los ataques.


Eso significa que un grupo puede concentrarse en mantener infraestructura y herramientas mientras otros actores buscan víctimas.


La consecuencia potencial es una mayor capacidad de escala.

Y cuando una plataforma puede ser utilizada por múltiples afiliados, la interrupción de una sola operación no necesariamente significa que el ecosistema completo desaparezca.


Esta característica hace que el ransomware sea especialmente preocupante para las empresas.

No se trata solamente de un malware que debe ser detectado.

Se trata de un ecosistema de amenazas que puede adaptarse y reproducirse.


¿Qué significa esta evolución para una empresa?

Aquí debemos hacer el cambio de perspectiva.

Una empresa no necesita conocer todos los detalles del funcionamiento interno de un grupo criminal para entender el riesgo.


Necesita reconocer que la amenaza puede llegar desde diferentes actores y utilizar diferentes mecanismos.


Por eso, una estrategia de ciberseguridad empresarial debería asumir que:

El atacante puede cambiar

El mismo tipo de amenaza puede presentarse bajo diferentes grupos o identidades.

Las técnicas evolucionan

Las organizaciones criminales adaptan sus métodos cuando encuentran nuevas oportunidades.

El factor humano sigue siendo relevante

Un correo malicioso, una credencial comprometida o un acceso indebido pueden convertirse en el punto de entrada para una operación mucho más grande.

La recuperación es tan importante como la prevención

Incluso con medidas preventivas, ninguna organización debería asumir que el riesgo puede reducirse a cero.


La capacidad de detectar, contener y recuperar una operación debe formar parte de la estrategia.


Preparación empresarial frente a amenazas de ransomware
La evolución del ransomware obliga a las empresas a prepararse para amenazas cambiantes. La respuesta no debe depender de reconocer a un grupo específico, sino de contar con capacidades de prevención, detección, respuesta y recuperación.

La defensa debe comenzar antes del incidente

Cuando el ransomware funciona como parte de un ecosistema organizado, esperar a que ocurra un ataque para decidir qué hacer puede ser demasiado tarde.


La ciberseguridad empresarial debe trabajar sobre varias capas de protección.

No existe una herramienta capaz de eliminar por completo el riesgo. La estrategia consiste en reducir la probabilidad de un incidente, limitar su impacto y aumentar la capacidad de recuperación.


Para una empresa, esto implica trabajar al menos en cinco frentes:

Prevenir → detectar → contener → responder → recuperar

Cada etapa cumple una función diferente.


Capacitar a las personas sigue siendo fundamental

La tecnología puede detectar muchas amenazas, pero las personas siguen siendo una parte importante de la superficie de ataque.


Un correo aparentemente legítimo puede intentar obtener credenciales.

Un archivo adjunto puede contener código malicioso.

Una solicitud urgente puede intentar convencer a un colaborador de compartir información.


Por eso, la capacitación no debería limitarse a una presentación anual sobre ciberseguridad.


Debe ayudar a los colaboradores a reconocer situaciones concretas:

  • correos inesperados;

  • enlaces sospechosos;

  • solicitudes inusuales de información;

  • archivos no solicitados;

  • mensajes que buscan generar urgencia;

  • intentos de obtener contraseñas o códigos de acceso.


La formación funciona mejor cuando se relaciona con situaciones que las personas realmente encuentran durante su jornada laboral.


La cultura de seguridad importa

Una organización preparada no espera que sus colaboradores sean expertos en ciberseguridad.

Busca que sepan cuándo detenerse, qué señales observar y a quién reportar una situación sospechosa.


Estrategia de ciberseguridad empresarial por capas frente al ransomware
Frente a un cibercrimen cada vez más organizado, la protección empresarial debe distribuirse en diferentes capas. Prevención, protección de identidades, seguridad de endpoints, segmentación, monitoreo, respaldo y respuesta contribuyen conjuntamente a reducir el impacto de un incidente.

Proteger las identidades y los accesos

Las credenciales comprometidas pueden convertirse en una puerta de entrada para los atacantes.


Por eso, una estrategia empresarial debería considerar medidas como:

Autenticación multifactor

El MFA agrega una capa adicional de verificación y dificulta que una contraseña comprometida sea suficiente para acceder a una cuenta.

Contraseñas robustas y únicas

Las credenciales deben evitarse reutilizar entre servicios y deben gestionarse de forma segura.

Principio de mínimo privilegio

Los usuarios deberían tener únicamente los permisos necesarios para realizar sus funciones.

Revisión de cuentas

Las organizaciones deberían revisar periódicamente usuarios, privilegios y cuentas que ya no deberían estar activas.


Este enfoque es especialmente importante a medida que las empresas utilizan más servicios cloud y aplicaciones conectadas.


Mantener sistemas y aplicaciones actualizados

Las vulnerabilidades de software pueden proporcionar oportunidades para los atacantes.

Por eso, mantener actualizados sistemas operativos, aplicaciones, dispositivos de red y soluciones de seguridad forma parte de una estrategia básica de protección.


El problema aparece cuando una organización utiliza equipos o aplicaciones que permanecen sin actualizar durante largos períodos.


En ese escenario, una vulnerabilidad conocida puede convertirse en una oportunidad para un atacante.

Por ello, las empresas deberían contar con un proceso definido para:

  • identificar activos;

  • conocer qué software utilizan;

  • aplicar actualizaciones;

  • priorizar vulnerabilidades críticas;

  • retirar sistemas obsoletos;

  • verificar que las actualizaciones se hayan aplicado correctamente.


Las copias de seguridad son esenciales, pero deben estar preparadas para un ataque

Tener backups no significa automáticamente estar protegido frente al ransomware.

La pregunta correcta es:

¿Podemos recuperar nuestra información si nuestros sistemas principales son comprometidos?

Una estrategia de respaldo debe considerar:

  • frecuencia de las copias;

  • información crítica;

  • ubicación de los respaldos;

  • protección de las copias;

  • control de acceso;

  • retención;

  • pruebas periódicas de recuperación.


Esto último es especialmente importante.


Una copia de seguridad que nunca ha sido restaurada durante una prueba no debería considerarse una garantía absoluta de recuperación.


Backup y continuidad operativa

El objetivo no es solamente recuperar archivos.

Es conseguir que la empresa pueda volver a operar en un tiempo aceptable.

Por eso, el backup debe formar parte de una estrategia más amplia de continuidad operativa.


Segmentar la red para limitar el impacto

Una empresa moderna puede tener cientos de dispositivos conectados.

Computadores, servidores, teléfonos, cámaras, impresoras, dispositivos IoT y sistemas especializados pueden compartir infraestructura de red.


Si todo está conectado sin una adecuada segmentación, un incidente que comienza en un dispositivo puede tener mayores posibilidades de propagarse.


La segmentación permite separar determinados recursos y controlar mejor qué sistemas pueden comunicarse entre sí.

No elimina el riesgo.


Pero puede ayudar a limitar el alcance de un incidente.


Detectar antes de que el problema se convierta en una crisis

La prevención es fundamental, pero también lo es la capacidad de detectar comportamientos anómalos.

Una organización debería poder identificar señales como:

  • accesos inusuales;

  • actividad fuera del horario esperado;

  • múltiples intentos de autenticación;

  • comportamiento anómalo de dispositivos;

  • cambios inesperados en archivos;

  • movimientos inusuales dentro de la red.


Cuanto antes se detecte una actividad sospechosa, mayor puede ser la capacidad de contenerla antes de que afecte a toda la operación.


Aquí es donde tecnologías y servicios especializados de monitoreo pueden desempeñar un papel importante.


Tener un plan de respuesta antes de necesitarlo

Uno de los errores más comunes es pensar en la respuesta cuando el incidente ya está ocurriendo.

En ese momento, la presión puede ser enorme.

Los sistemas pueden estar caídos.

Los colaboradores pueden no saber qué hacer.

Los clientes pueden estar solicitando respuestas.

La dirección puede necesitar tomar decisiones rápidamente.


Por eso, una empresa debería definir previamente:

¿Quién lidera la respuesta?

Debe existir una persona o equipo responsable de coordinar las acciones.

¿A quién se debe contactar?

El plan debe incluir responsables internos y proveedores o especialistas externos que puedan intervenir.

¿Qué sistemas deben priorizarse?

No todas las aplicaciones tienen la misma importancia para la operación.

¿Cómo se comunica el incidente?

Debe existir un criterio para informar a colaboradores, clientes, proveedores y otras partes involucradas cuando sea necesario.

¿Cómo se recuperará la operación?

La recuperación debe basarse en procedimientos previamente definidos y probados.


La seguridad debe combinar tecnología, personas y procesos

El caso analizado por ESET deja una conclusión importante.

Los atacantes están utilizando tecnología, organización y especialización para mejorar sus operaciones.


Las empresas necesitan responder con el mismo nivel de disciplina desde el lado defensivo.


Eso significa combinar:

Tecnología

Herramientas de protección, monitoreo, respaldo, autenticación y seguridad de redes.

Personas

Colaboradores capacitados y conscientes de los riesgos.

Procesos

Procedimientos claros para prevenir, detectar, responder y recuperarse.

Ninguna de estas tres dimensiones funciona completamente por sí sola.


La continuidad operativa debe formar parte de la estrategia de ciberseguridad

Existe una diferencia importante entre evitar un incidente y estar preparado para continuar operando cuando ocurre.


Una organización puede implementar múltiples controles de seguridad y aun así sufrir un incidente.

La pregunta entonces es:

¿Cuánto tiempo podemos permanecer sin nuestros sistemas críticos?

Esta pregunta permite conectar ciberseguridad con continuidad operativa.

Una empresa preparada debería conocer:

  • qué procesos son críticos;

  • qué sistemas los soportan;

  • cuánto tiempo pueden permanecer fuera de servicio;

  • qué información debe recuperarse primero;

  • qué alternativas existen;

  • quién toma las decisiones durante una crisis.


La ciberseguridad, por tanto, no termina cuando se bloquea un ataque.

También consiste en conseguir que el negocio pueda recuperarse.



Continuidad operativa y recuperación ante un incidente de ciberseguridad
La capacidad de recuperación es una parte fundamental de la ciberseguridad empresarial. Un plan de continuidad permite definir prioridades, responsables y procedimientos para recuperar los procesos críticos después de un incidente.

El cibercrimen cambia. La estrategia de las empresas también debe hacerlo.

El caso de DragonForce analizado por ESET muestra una transformación importante en el panorama de amenazas: el ransomware ya no depende necesariamente de un grupo que desarrolla todas sus herramientas y ejecuta cada ataque por cuenta propia.


La existencia de plataformas, afiliados, infraestructura compartida y servicios especializados permite que determinadas operaciones criminales sean más organizadas y escalables.


Para las empresas, esto significa que conocer el nombre de una banda de ransomware no es suficiente para estar protegidas.

Los grupos pueden cambiar. Las herramientas evolucionan. Las técnicas se adaptan.

Lo que permanece es la necesidad de proteger aquello que mantiene funcionando al negocio.


Eso implica proteger las identidades, los dispositivos, las redes y los datos; capacitar a las personas; monitorear comportamientos sospechosos; mantener respaldos confiables y, sobre todo, contar con un plan para responder y recuperar la operación cuando ocurre un incidente.


La pregunta ya no es si una empresa será atacada

Una organización no puede controlar completamente quién intenta atacarla.

Sí puede decidir qué tan preparada está para enfrentar el intento.

Una empresa que conoce sus activos críticos, controla sus accesos, monitorea su infraestructura, protege sus datos y prueba sus mecanismos de recuperación tiene mejores condiciones para limitar el impacto de un incidente.


Por eso, la ciberseguridad debe entenderse como parte de la gestión empresarial y no únicamente como una función técnica.


Prevenir es importante. Detectar es fundamental. Responder con rapidez puede marcar la diferencia. Y recuperar la operación es indispensable.


El cibercrimen ya está utilizando modelos cada vez más organizados para aumentar su capacidad.


Las empresas necesitan hacer lo mismo desde el lado de la defensa: organizar su seguridad, establecer procesos y prepararse antes de que ocurra el incidente.


¿Está preparada tu empresa para enfrentar un incidente?

La protección empresarial no consiste en instalar una única herramienta y asumir que el problema está resuelto.


Requiere evaluar la infraestructura, los accesos, los dispositivos, las redes, los datos, las personas y la capacidad real de recuperación.


En IT2COM ayudamos a las empresas a fortalecer su infraestructura tecnológica y su seguridad para reducir riesgos y mantener la continuidad de sus operaciones.


Si tu empresa necesita evaluar su nivel de protección, podemos ayudarte a identificar brechas y definir las prioridades de seguridad que deberían abordarse primero.


Fuente: ESET Latinoamérica, análisis sobre la evolución de DragonForce y el modelo de operación de los nuevos grupos de ransomware.

6 comentarios


web-harmonium
hace 5 días

Me resulta fascinante cómo el artículo detalla la evolución del cibercrimen hacia estructuras casi empresariales, imitando a los carteles tradicionales. Este paralelismo ayuda a entender mejor la complejidad y el alcance global de estas nuevas amenazas digitales. browser synth

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web-harmonium
hace 6 días

Me sorprendió conocer cómo los carteles digitales han evolucionado para combinar técnicas tradicionales con nuevas tecnologías para sus ataques. Es inquietante pensar que, mientras seguimos disfrutando de actividades en línea como crear nuestro once ideal en la Serie A, estos grupos están perfeccionando métodos para infiltrarse y robar datos. 38 0 serie a

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web-harmonium
08 sept

Es impresionante cómo los carteles digitales han evolucionado, utilizando métodos cada vez más sofisticados para evadir a las autoridades. Me gustaría saber si estas técnicas afectan también a comunidades en línea que dependen de eventos en tiempo real, como los gamers que siguen la aparición de ciertos elementos en sus juegos favoritos. skyshards

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web-harmonium
04 sept

Es impactante cómo los carteles digitales emplean técnicas avanzadas para evadir la detección, especialmente con el uso de inteligencia artificial. Este tipo de amenazas subraya la importancia de desarrollar herramientas tecnológicas que ayuden a los estudiantes a proteger su información mientras acceden a recursos en línea confiables. free gpa calculator

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web-harmonium
03 sept

Es alarmante cómo estos carteles digitales aprovechan vulnerabilidades sin parchear en software desactualizado. Mantenerse al día con las fechas de fin de soporte es clave para reducir riesgos y evitar convertirse en una víctima más de estos ataques sofisticados. end of life dates

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